Cuando te pones -modo avión- para evadir tus resultados.

La desconexión emocional se vive igual que cuando desactivamos los datos de nuestros dispositivo, perdemos la conexión para no actuar, reconocer o afrontar.


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Es muy recomendable darnos espacios y momentos sin tener que estar siempre en todo, sin embargo, no es lo mismo elegir un break desde el merecimiento que un break desde la evasión o el miedo. A qué me refiero, muchas veces caemos a un punto donde lo que se manifiesta en nuestros resultados no nos agrada, no conseguir trabajo, no encontrar casa, no tener una pareja, no conseguir los clientes, etc.. el resultado o ejemplo que desees poner, y una forma de negar, rechazar o darnos por vencidos es inmovilizarnos o desconectarnos, es decir ponernos modo avión.


Este estado por supuesto tiene una gran razón de existir, es lo que mejor entume o adormece para no revivir o sentir las emociones como la frustración, el enojo, o la tristeza. Emocionalmente no sabemos cómo resolver el tema. Y es la forma en que podemos pasar días, meses incluso años atorados, desconectados.


Ramiro era un joven con mucho entusiasmo e ilusión, estaba lleno de planes y aunado a ello estaba por casarse, llegó un punto en su vida donde se sentía realizado, ya había logrado consolidar su carrera y estaba a un paso de consolidar una relación. Sus padres están muy orgullosos de él, por lo tanto, sentía que las decisiones que estaba tomando le reforzaban su confianza, estaba demostrando ser un hijo ejemplar. Pasó el tiempo y Ramiro se casó, formó un hogar, un trabajo estable y eso era su seguridad. En el afán de tener y ser más, empezó a descuidar su relación, estaba tan comprometido en su trabajo que no se dió cuenta de lo que ocurría en casa, al paso de un año descubre que su esposa le era infiel. ¿Cómo? ¿En qué momento? ¿Por qué a mí? Miles de preguntas bombardearon su autoestima, su status personal y su confianza. Pasó por un proceso de divorcio complicado, su herida y la sensación de fracaso no daban crédito. El hijo que llenaba de orgullo, se había equivocado, el hombre que lo daba todo, se había vulnerado, y poco a poco, se empezó a formar una coraza, ”estoy bien”, “no pasó nada” “sigamos adelante”. Así pasaron 1, 3, 5, 8 años y un día alguien le pregunta: -¿Ramiro y no tienes ganas de ser papá, no has pensado en tener una pareja? Para la cuál el contestó -De querer claro que quiero, bueno si he intentado pero no ha llegado la chica ideal, pero la verdad ahora que lo pienso, creo que me he dado cuenta que no necesito de nadie, estoy bien, estoy feliz, soy independiente, ¿Por qué querría complicarme las cosas?

No nos damos cuenta de cómo nuestro sentido de protección nos pone en Modo Avión para evitar sentir y revivir eventos que fueron tan dolorosos, cuando no nos damos el espacio, valor, tiempo de resolver o reconciliar nuestras emociones, simplemente éstas se pasan a la carpeta de la Evasión, dejando en pausa nuestro presente y eligiendo en el día a día desde un pasado vulnerado.

Ante cualquier resultado, bueno o no tan “bueno” según nuestras expectativas, debemos aceptar y reconocer el aprendizaje que de ello se deriva, eso nos da la pauta para identificar los temas no resueltos y poderlos trabajar. Abrir los espacios para sentirnos suficientes, darnos nuestro lugar y poner límites sanos, sabernos merecedores y tener la confianza de ponernos de pie para continuar ligeros, conectados y EN PRESENTE.


Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia ☺️

Saludos!! te invito a que me dejes tus comentarios y hagamos de estos micro aprendizajes un espacio para continuar ligeros. ✨✨✨

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